Espejos rotos,
rotos por la fealdad de mi rostro.
Obsesión y posesión,
esa manía compulsiva de poseer todo y de querer demasiado algo.
Pesadez,
aparece con la gente que mas quiero,
unida a lo insoportable que me vuelvo.
Infantil,
a pesar de todos los palos que me ha dado la vida...
¿por qué no he madurado?
Protector y metomentodo,
me transformo en una madre y en una maruja cotilla.
Egoísmo,
presente en pensar sólo en mi.
Monotemático,
siempre hablando de lo mismo.
Egocéntrico,
todo gira y debe girar sobre mí.
Envidia,
siempre presente.
Venganza y brutalidad,
nadie debe quedar impune.
Mi destino:
el fracaso amoroso, el abandono, la soledad,
el destierro y la locura.
No siempre se puede querer a una bestia...
Tonto del nabo :/
ResponderEliminarno, se llama ser realista y me lo enseño una persona
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